viernes, 18 de diciembre de 2015

BRILLANTES

BRILLANTES (por Lalo Monsalve)

El Chico del Niki Rojo me comentó en cierta ocasión que una conocida suya, aficionada a la investigación del fenómeno OVNI, estaba convencida de que, en un tiempo no demasiado lejano, visitantes de una  civilización extraterrestre habían abducido periódicamente en sus viajes a la Tierra a miles de seres humanos para manipular sus glándulas pineales en los laboratorios de sus enormes naves.

Por muy escéptico que se sea, cuando uno lee con detenimiento algunos libros de la antigüedad, como es el caso de la Biblia, se percata de que, en aquellos tiempos, los cielos parecían estar poblados de seres alados, nubes o fuegos desde los que impartían determinadas órdenes o mensajes a aquellas primitivas gentes. Esas imágenes se descubrieron más tarde en cuevas y monumentos. ¿Quién puede negar que se tratase de visitantes del espacio que se dedicaron a inculcar y transmitir el conocimiento para procurar el progreso de determinadas civilizaciones?. ¿Nos han continuado ayudando de forma sucesiva en etapas concretas de la existencia humana?.

Aquella estudiosa sostenía que ello originó, generación tras generación, un avance espectacular de la inteligencia en nuestro planeta, de manera que, especialmente en los dos últimos siglos, hemos podido comprobar como la brillantez de miles y miles de cerebros, presuntamente manipulados, ha producido los adelantos tecnológicos que nos causan tanta sorpresa y facilitan nuestras vidas, al tiempo que las extienden en el tiempo.

Yo mismo he sido testigo de cómo muchas personas han cultivado su intelecto hasta llegar a transformar la sociedad. Por más que nos quieran vender la especie, nunca mejor dicho, las personas de los países desarrollados ya no tienen nada que ver con las que los poblaron hace tan solo 200 años. Es probable que mantengamos la esencia de nuestros sentimientos y emociones, virtudes y defectos, pero estoy convencido de que en la actualidad existen oportunidades ilimitadas para poner la inteligencia de muchos al servicio de los demás. No presumo al afirmar que mientras antes había unos cuantos brillantes privilegiados, ahora son legión los universitarios y doctores en las más diversas ramas del saber.  

En ocasiones, me quedo embobado al escuchar conversaciones entre la juventud de cuyo contenido no comprendo casi nada. Han cambiado las formas de aprender y la informática y las TIC están arrasando con la visión que teníamos del mundo. Hasta los niños más pequeños me parecen seres dotados de una inteligencia extraordinaria. Y eso se está transmitiendo mediante los genes y el ambiente familiar. Me maravilla tratar de adivinar qué sucedería si las gentes de todo el planeta pudieran tener el mismo acceso a la enseñanza y la tecnología que poseen los países más avanzados. Y me emociona pensar en millones y millones de cerebros superdotados, con la clarividencia necesaria para solucionar todos los problemas que tenemos planteados y acabar con el sufrimiento de tantos y tantos.

Tal vez algún día se dé con la clave para erradicar de este mundo el hambre, la pobreza y las enfermedades epidémicas. Ojalá todos tuvieran agua potable para beber y un nivel de vida digno, pues no hay recursos suficientes hoy por hoy en este planeta para que todas las personas alcancen el bienestar medio que existe en Europa.

Señores y señoras brillantes, sigan esforzándose, sean magnánimos y altruistas, orienten su tarea no hacia el enriquecimiento personal sino al de la sociedad civil en general. Agradecimiento infinito. Así sea.

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