lunes, 13 de abril de 2015

RESURRECCIÓN

RESURRECCIÓN (por Larry Romántico)

Un año más pasó la tradicional Semana Santa rozando, más o menos de refilón, nuestras anodinas vidas. Otra ocasión, una nueva oportunidad de emular a Jesucristo y salir del sepulcro en el que estamos metidos.

Así es. No podemos negarlo. Casi ninguno de nosotros somos ya quienes quisimos ser alguna vez. Nuestro proyecto vital se fue al garete hace tiempo porque renunciamos a tantas cosas que los sueños se llevaron por delante el ardiente deseo de alcanzar la felicidad. Es decir, la autenticidad.

Según la cristiandad, todo muerto resucitará algún día. La fecha no está descrita en ningún calendario. Parecería que los vivos no seremos nunca capaces de resucitar. Pero sólo lo parece. Más de uno ha conseguido resurgir de sus propias cenizas, como el Ave Fénix. Dicen que, para ello, es preciso tocar fondo, descender a los infiernos de la propia existencia. Y reaccionar. La reacción es una forma de resucitación o más bien de auto-resucitación, pues los servicios de Cardiología de los hospitales están repletos de aparatos de resucitación. Y funcionan. Aunque sólo para el cuerpo.

A mí me interesa más resucitar el cerebro, resetearlo, configurarlo de nuevo, reprogramarlo, pues sabido es que la materia gris es la que mueve el mundo. De esa manera, se despertará también la conciencia, la acción y la reacción. Nos pondremos en marcha de verdad. Determinaremos nuestras prioridades. Hallaremos con claridad nuestro camino, del que jamás debimos apartarnos cuando nos venció la indecisión y el miedo a lo desconocido. Sabes que tienes un enemigo muy peligroso: tu mismo.

He oído por ahí que en este mundo sólo hay dos tipos de personas: los martillos y los clavos. Pero me niego a aceptarlo. No deseo machacar a nadie, pero soy consciente de que lo hice más de una vez y lo lamento profundamente. No me agrada que me machaquen, pero permití que lo hiciesen en muchas ocasiones. Nunca supe decir no cuando debí hacerlo. Y si lo hice, fue un error. Tenía que haber asentido, reflexionado, callado. Ojalá me hubiesen amordazado en muchos momentos.

Tengo la impresión de que sólo los valientes pueden resucitar antes de morir. Si el fallecimiento es un acto involuntario, la resurrección en vida tendría que ser una acción controlada. Sólo falta claridad, lucidez, rebelión con uno mismo. Es probable que exista un plazo para ello y puede que el mío se haya cumplido. Y el tuyo también, amigo. Algunos están cansados de vivir y otros muchos luchan cada día por sobrevivir.

Los muertos vivientes pululan por nuestras calles, mientras estos días los políticos nos prometen una vida mejor. Sin embargo, los eslóganes, las consignas, las soflamas, ya no cuelan. Hay mucho vivillo que nos quiere volver a vender la misma moto y también los hay que pretenden montar motores de 16 válvulas en carrocerías de seiscientos.

Miren, no molesten. Estoy intentando resucitar. Un respeto.

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