lunes, 10 de noviembre de 2014

BUENAS VIBRACIONES

BUENAS VIBRACIONES (por Larry Romántico)

Hay muchos tipos de personas, y es lógico porque somos diversos, por fortuna. A medida que aumenta nuestra probabilidad de relación con los otros, se incrementa de forma directamente proporcional la oportunidad de percibir buenas o malas vibraciones.

Algunos individuos destilan buen rollo. Tal vez no sean conscientes de ello, pero nos hacen la vida más agradable. Su sola presencia, su encanto personal, es una gozada para el espíritu. Además, a mayor sencillez, mejor es el influjo que provocan en nosotros. Necesitamos más gente así, sobre todo en unos momentos en los que toda España está sumida en un enorme cabreo generalizado.

Por eso mismo, da gusto que aún caminen por la vida seres que parecen no estar impregnados por la negatividad que nos invade. Personas que se han colocado una coraza inexpugnable, con un letrero que dice, lisa y llanamente: "Conmigo no vais a poder".

A mí me agrada mucho acercarme a ellas, hablarles sin tapujos, dejar que fluyan mis inquietudes y mis sinsabores, porque sé que saben escucharme, me envuelve su mirada limpia, su tranquilidad, su serenidad, y luego me responden desde el corazón, mostrándome un conjunto de claves, de llaves con las que abrir puertas, que me parecían cerradas, ocultas, oscuras. Al final, consigo ver las cosas con una mirada distinta, relativizando el mundo, pequeño, que me rodea. Se me evade el ansia, y me encuentro más acompañado, tal vez de mí mismo. De alguien a quien olvidé hace tiempo y me estaba esperando.

Quiero dar las gracias a todos ellos. A los que no se dejan vencer. A los que apagan el televisor y leen un buen libro clásico, para recuperar las esencias, para renovarse e iluminarse de nuevo, cada día. Quiero transmitir también mi agradecimiento a los que aún nos escuchan con el alma, a los que no mueren un poco cada día, sino que nos dan vida a cambio de unas cuantas palabras. A los que les gustaría cambiar las cosas, porque aún tienen fuerzas para ello. A los que siguen soñando, porque el dinero no les quita el sueño.

A todos los que se preguntan si merece la pena vivir un día más, yo les digo: "Buscad a esas personas". Están más cerca de lo que creemos. No es difícil reconocerlas. Sobre todo, si miramos a los ojos de los demás y no les volvemos la espalda en cada esquina.  

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