miércoles, 23 de octubre de 2013

QUERIDO CUERPO

Quiero dar público conocimiento, por su interés, de la carta que mi propio cerebro ha escrito al resto de mi cuerpo hace unos días.
 
"Querido cuerpo:
 
Hace ya mucho tiempo que deseaba agradecerte tu trabajo durante toda la existencia que compartimos, agradecimiento que quiero que hagas extensivo a todo tu complejo equipo de órganos y sistemas, que vienen desempeñando una encomiable labor, digna de mi mayor reconocimiento y admiración.
 
Sé que no resulta fácil asimilar el proceso y desarrollo de tantas instrucciones, día tras día, hora tras hora, minuto a minuto, durante tantos años, y debo decirte que me siento orgulloso de habitar una estupenda estructura tan profesional como abnegada.
 
Soy consciente de que no he dedicado a tus integrantes, a tí mismo, tanta atención como sin duda merecías, de manera que, en algunas ocasiones, he podido llegar a poner en peligro tu salud y en riesgo tu integridad, debido a ciertas decisiones, acciones y excesos de los que me arrepiento sinceramente. No obstante, llevo a gala el haber corregido a tiempo algunos comportamientos y prácticas indeseables, que considero que han tenido un efecto positivo en el necesario balance y equilibrio al que cualquier cuerpo es acreedor.
 
En primer lugar, me gustaría disculparme con tu sistema ocular, el cual debería haber tenido la oportunidad de beneficiarse a tiempo de los últimos avances técnicos en cirugía con láser. Algo que sí he podido restituir en el caso de tu estructura maxilofacial, a la que he dotado de algunos recursos que actualmente ofrece la osteoimplantología.
 
Asimismo, no puedo dejar de agradecer a mis articulaciones superiores e inferiores el ejemplar desempeño de sus funciones, que me han permitido, por un lado, una alta eficacia dactilográfica a efectos de la utilización de computadores o de instrumentos musicales, por citar sólo dos casos, sin lo cual habría sido imposible la adaptación a los nuevos entornos laborales y sociales derivados de las nuevas tecnologías de la información o el aprovechamiento del tiempo de ocio; y, por otro, el buen grado de movilidad general desarrollado hasta el momento, y que aún parece conservarse en términos aceptables, a pesar del deterioro que no puede evitarse, al ser inherente al transcurso de los años.
 
En otro orden de cosas, quiero destacar el excelente modelo de colaboración y cooperación que he mantenido con tu órgano más relevante, el corazón, junto con todo el sistema vascular de él dependiente que, como sabes, es una pieza clave en nuestra vida.
 
No sería objetivo si no hiciera alusión a los quebrantos que he causado a otros órganos también esenciales, como son pulmones e hígado, debido a determinados hábitos indeseables que erradiqué en su día y que han contribuido a prevenir ciertas disfunciones que podían haber resultado de gravedad.
 
Estoy seguro de que comprendes que mi propia complejidad me ha obligado, a veces, bien a no tener en cuenta tus requerimientos más primarios bien a satisfacerlos en demasía, habiéndote provocado situaciones no deseadas, que lamento profundamente.
 
No obstante, me es grato significarte que, a partir de la evaluación que ha sido realizada por mis unidades cerebrales y neuronales, voy a poner en marcha un plan quinquenal de acción, con el que pretendo reforzar al máximo el modelo de cooperación mente-cuerpo ya establecido con tus principales unidades orgánicas y estructurales, a efectos de mantener y profundizar nuestra deseable y común vitalidad.

Dicha planificación contiene, entre otras, medidas específicas orientadas hacia la vigilancia de la salud, así como una combinación de acciones preventivas y de mantenimiento que aseguren un correcto balance nutricional, sensorial, hormonal, psicoanímico, y también en términos dinámicos.

En la confianza de que continuemos disfrutando juntos, al menos unos cuantos decenios más, me despido cordialmente reiterándote mi agradecimiento y afecto más sinceros."

No hay comentarios:

Publicar un comentario