sábado, 5 de octubre de 2013

MUJERES Y HOMBRES

MUJERES Y HOMBRES (por May Morate)
 
Lamento profundamente no haber podido escribir una nueva entrada desde hace varias semanas, pero conozco a tanta gente que me veo obligada a viajar mucho y apenas me queda tiempo para sentarme frente a mi portátil y contaros algo.
 
La última vez que lo hice me leyeron muchas personas y agradezco los amables comentarios que, a través de mis amigos, me llegaron. Tengo la impresión de que nos identificamos con los problemas de los demás con mucha más frecuencia de lo que creemos. Y es que, en el fondo, las personas no somos tan diferentes. Pobres o ricos, la mayoría cometemos los mismos errores.
 
Es el caso de mi amiga Tania, a la que conozco desde que estudiamos juntas en la universidad. Se ha casado ya cuatro veces y, por lo que he visto hasta ahora, siempre tropieza con la misma piedra. Cuando mejor le van las cosas en su matrimonio, siempre surge alguien que le deslumbra. Es incapaz de resistirse a la tentación, como harían otras, y le pone los cuernos sin piedad al marido de turno.
 
Al parecer, Julio Iglesias comentó una vez, hace ya mucho tiempo, que se había acostado con más de 3.000 mujeres distintas. Pues yo tengo que decir que mi amiga Tania, antes de casarse por primera vez, tuvo unos 4.000 amantes. Siempre pensé que era una ninfómana total atacada por un furor uterino fortísimo.
 
Yo misma, que reconozco soy un tanto ligera de cascos, estoy muy lejos de su récord, a pesar de que no dejo escapar jamás la oportunidad de acostarme con un tío que esté bueno.
 
En el colegio, las monjas trataron de seducirme con la idea de que el matrimonio era sagrado y para toda la vida. Como muchas chicas de mi generación, al principio me creí ese bonito cuento de hadas y estuve a punto de casarme con un muchachito muy formal, con unas cualidades que parecían calcadas de una novela de Corín Tellado. Hasta que un chófer de mi padre me enseñó, en realidad, lo que era el sexo. A partir de ahí, inicié una larga carrera de orgasmos y doy gracias a la Divina Providencia porque la meta aún me queda muy lejos, y tengo por delante cientos de nuevas aventuras que disfrutar.
 
Yo lo tengo muy claro. Igual que mi amiga Tania. No desaprovecho ninguna oportunidad que merezca la pena. Para mí no es un problema porque no le debo fidelidad a nadie. Desde luego, como ella, también me equivoco. Pero no me importa. A veces, basta sólo con una mirada a unos metros de distancia. Es un momento sublime, en el que te percatas, aunque estés rodeada de cientos de personas, de que vas a tener rollito dentro de un rato.
 
Reconozco que Tania me supera. Le he dicho un montón de veces que publique un libro, ahora que se ha vuelto a poner de moda la novela erótica entre las mujeres. Ninguna de las dos hemos tenido experiencias lésbicas, que hayan ido más allá de algún roce cariñoso con amigas.
 
Sin embargo, eso no significa que seamos más mujeres que otras a las que les encanta hacer la tijera. Desde luego que no. Pero nos gustan demasiado los hombres. Incluso algunos, que no son demasiado atractivos, resultan ser más educados, ocurrentes, simpáticos, amables y cariñosos que los guaperas. En ocasiones, encuentras feos con una buena herramienta en la entrepierna, que te desarma cualquier otro planteamiento en términos cualitativos.
 
El mensaje que os quiero trasladar es tan procaz como cierto: ¡Follad!, ¡Follad, malditas!. Al final, es lo que os vais a llevar por delante. Sois libres y vosotras decidís. Tomad vuestras precauciones siempre para no cometer errores no deseados. Se acabó aquella moral que preconizaba que todo era pecado. Eso se terminó. Ya no cuela. Ahora mandamos nosotras y somos las que elegimos. Antes era más difícil. Pero ahora todo ha cambiado para mejor disfrute del sexo y del amor.

Un abrazo, chicas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario