lunes, 2 de septiembre de 2013

MI PRIMERA COLABORACIÓN

MI PRIMERA COLABORACIÓN (por May Morate)
 
Confieso que estoy un poco nerviosa. Tengo tantas cosas que contaros que me he prometido a mí misma contenerme y dosificaros mis experiencias vacacionales. Aunque, como ya os indiqué, yo suelo estar siempre en tiempo de ocio, ja, ja, ja.
 
Lo primero que quiero deciros es que, durante julio y agosto, he visitado a un montón de amigos que tengo en Ibiza y en Puerto Banús. Estos dos lugares continúan a la cabeza de los destinos favoritos de la jet-set, se diga lo que se diga, aunque cada vez hay más nuevos ricos que carecen del estilo de la gente de dinero tradicional, a la que ya resulta difícil ver pasear por las calles en coche o a pié, como esta sucediendo, sobre todo, en Marbella.
 
En ambas ciudades, el lujo y la exclusividad siguen siendo lo más. Nuevos hoteles y discotecas de reciente apertura compiten ferozmente para atraer a un público interesado en pasarlo lo mejor posible y satisfacer sus caprichos más exigentes. Así, no es extraño que te asignen un par de fisioterapeutas a disposición de tu suite o que los relaciones públicas se desvivan para que puedas conversar con tus amistades en reservados de privilegio, lejos de la chusma que sólo va a intentar pillar "in fraganti" a las celebrities bailando al son de los mejores pinchadiscos del momento.
 
Con independencia de lo anterior, aproveché mi estancia de unos días en un bello país, cuyo nombre no estoy autorizada a desvelar, para realizar un encargo que me hizo mi gran amigo El Chico del Niki Rojo, alma de este Blog. En efecto, el asunto tiene que ver con su reciente alusión a la reconciliación.

La historia en cuestión es de las que nos apasiona a las chicas cotillas como yo: Marido aburrido de la vida conyugal que se echa una canita al aire en plan experiencia extramatrimonial; esposa que lo descubre y se queda totalmente "knock out"; reacción previsible de desquite prolongado durante años con amigo común y, finalmente, viaje exótico para hacer las paces con el firme compromiso de no entrar a comparar las dimensiones de las respectivas cornamentas.
 
A mí me da en la nariz que El Chico tenía un interés personal en que la cosa saliera bien y que la pareja se reconciliase. Le conozco bastante y no me extrañaría que, cuando se enteró de la situación, hubiera urdido alguna trama maquiavélica de las suyas, imposible de encontrar en ningún guión cinematográfico, para que las cosas volvieran a su cauce. A veces, actúa con los demás como un auténtico Ángel de la Guarda y más de uno le ha preguntado sorprendido: "¿Quién eres tú?".
 
Él es un maestro en atraer la mirada hacia sí mismo como un imán adictivo, para conseguir apartar a alguien del mal camino y, luego, se las arregla, mediante endiabladas artes, para quitarse de en medio, con más o menos delicadeza o no, y dejar que las cosas transcurran por sí mismas. Y si hace falta ir de malo o cargar con las culpas de algo, lo asume sin más y se lo echa a la espalda. Tal vez por ello, siempre le conmino a que no camine tan encorvado. "Ve derecho, tío", le digo a menudo, mientras le pego un manotazo en el omóplato.
 
El caso es que me pidió que, ya que yo estaba por allí, me diera una vuelta por una zona playera que no voy a nombrar, para que comprobase "in situ", que las aguas tenían toda la pinta de volver a su cauce.
 
Así se lo dije a El Chico y esa sonrisa tan peculiar de santo bonachón no rompeplatos, que esboza algunas veces, se dibujó en sus labios. Menudo "pinta" esta hecho my friend.

Cuando le pregunté por qué lo había hecho, simplemente me respondió: "Se lo debía". Pues eso, él sabrá.

http://www.youtube.com/watch?v=fIoAtKwh1AA

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