lunes, 16 de septiembre de 2013

DINERO NEGRO

DINERO NEGRO (por Lalo Monsalve)
 
Mucho antes de que se formase la burbuja inmobiliaria, tuve la intención de ser propietario de un piso y recorrí muchos kilómetros buscando uno cuyo coste pudiese permitirme, pues en aquellos días el tipo de interés los préstamos hipotecarios rozaba el 17%, a quince años vista.
 
En una de esas visitas a edificios con viviendas en venta, por primera vez me hablaron de dinero "B". El precio era "X", pero una parte importante del mismo había que pagarla de una manera extraña, sin que el importe figurase en lugar alguno.
 
Yo era muy joven, sin ninguna experiencia en compraventa de inmuebles, y me quedé asombrado y confuso, totalmente de piedra. No comprendía como una señorita amable, aparentemente normal y seria, me estaba induciendo a hacer algo que no parecía legal. Yo siempre era partidario de las cosas claras y había venido pagando mis impuestos sin dudar. Tenía la impresión de que lo que me proponían era una evasión impositiva en toda regla.
 
A lo largo de los años, el pago en dinero "negro" se ha convertido en algo habitual. Son transacciones que no figuran reflejadas en ningún sitio y parecen constituir la base de la economía que llaman "sumergida". Te dicen que cobrarás 1.000 euros como salario, pero lo cierto es que en tu nómina sólo figurarán 500, por lo que la cotización al sistema de protección social será mucho más reducida. En el futuro, tu pensión se verá resentida por ello.
 
También hay mucho dinero "B" en las relaciones personales y sociales. Se compra y se vende continuamente así. Amigos, conocidos, y hasta las instituciones, nos dan gato por liebre. Nos mienten, nos embaucan, no nos dicen en realidad cuánto nos costará vivir el mes que viene, o el año que viene. Su trato con nosotros tiene mucho dinero "negro" por medio, que pagamos casi siempre sin rechistar. Son cantidades de bienestar, de calidad de vida, de alegría, de esperanza y de ilusión, que nos van reduciendo poco a poco. Nos intentan convencer de que es lo que nos conviene. Dicen que es lo que hay, y no debemos quejarnos.
 
Aunque este asunto no es agradable, para concluir estos párrafos lo mejor posible le pregunté a Larry Romántico por alguna canción que hablase de los negocios en dinero "negro", incluido el tema del amor. Me sugirió una de Boy George, en la que destaca la voz de Helen Terry.
 

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