domingo, 25 de agosto de 2013

ARTRITIS Y ARTROSIS DEGENERATIVAS

ARTRITIS Y ARTROSIS DEGENERATIVAS (por Lalo Monsalve)
 
Acabo de regresar de la tercera fase de mis muy merecidas vacaciones y no he podido esperar unos días para publicar estas líneas. Tal vez así consiga salvar algunas vidas humanas que a menudo se pierden, como consecuencia de accidentes de tráfico.
 
Durante el verano, hago muchos más kilómetros por carretera que durante el resto del año. Por ello, soy testigo de múltiples barbaridades que la gente comete cuando se pone al volante de un vehículo. La que más me llama la atención, aparte de las ansias de velocidad del personal, es el adelantamiento o cambio de carril sin poner el intermitente. Este comportamiento cada vez se da con mayor frecuencia. Lo atestiguo y lo afirmo, sin lugar a dudas.
 
Al principio, pensé que se trataba de una simple chulería de algunos desaprensivos a los que les traemos absolutamente al pairo los demás. No obstante, ahora me temo que puede tratarse en realidad de una callada epidemia que afecta a los conductores españoles. Estoy convencido de que la causa ha de ser la artrosis o la artritis, que les impide mover el dedo corazón de cada mano para darle al mecanismo de las luces intermitentes. De otra forma, no me lo explico.
 
En ese sentido, he consultado algunos datos oficiales, que revelan que la artritis reumatoide afecta a un 1% de la población mundial y en España a unas 250.000 personas. Se trata de unos 6-10 casos anuales por cada 100.000 habitantes, pero aparecen 20.000 nuevos casos cada año. La enfermedad afecta 3 veces más a las mujeres que a los hombres. Se dice que en el Norte de Europa la incidencia puede ser el doble que en España. Yo no lo creo. Tendría que haber otra causa.
 
Por eso, he seguido estudiando datos hasta verificar que la artrosis en España tiene una prevalencia del 43%, estimándose que afecta a las manos del 10% de las personas de entre 40 y 49 años de edad. Es decir, un buen número de potenciales conductores. Esto se parece más a la realidad de lo que me encuentro en la carretera.
 
Estoy convencido de que, aunque se conoce mal la tendencia, en los últimos años este problema va en aumento. Lo que no tengo claro es si la degeneración que vengo observando se debe a la articulación ósea o es más bien un problema cerebral, o sea, de los descerebrados al volante que no comprenden que los demás no somos adivinos y no conocemos de antemano su estrategia de conducción. En definitiva, son un peligro y debería multarse sin piedad a todo aquel que no respeta la norma de circulación que exige intermitar cuando procede.
 
El Conde-Duque de Olivares, primer ministro de Felipe IV, solía repetir la frase: "No hay cabezas, no hay cabezas", para reflejar la impotencia que le producía la falta de éxitos del imperio español.
 
Yo aplico esa misma frase, además de a la clase política española actual, a una buena parte de nuestra ciudadanía, incluyendo, por supuesto, a todos aquellos conductores que se niegan a poner el intermitente cuando van conduciendo un coche o una motocicleta.

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