martes, 16 de julio de 2013

LA NOCHE

LA NOCHE (por Larry Romántico)
 
Asomado a la ventana en esta noche cálida de julio, escucho el rumor de la ciudad medio adormecida, a la que le gustaría echarse un rato y descansar de tanta rutina y asfalto. Frente a mí, una persona cuyo rostro no distingo y es todo un misterio. Quiero pensar que también me mira, tal vez me ha identificado y calcula mis próximos gestos y pasos.
 
Sólo somos dos entre millones. Supongo que hasta ahora no nos habíamos visto. Es un decir, claro. Porque de noche todos somos gatos pardos, aunque los gatos se convierten en tigres a partir de las doce campanadas del reloj de la torre. Y salen de caza. Como dicen los chinos, lo importante es que cacen ratones, no su color ni su raza.
 
Es curioso, pero llegará mañana y es probable que me cruce con mi misterioso vecino de enfrente o coincida casualmente con él o ella en el urbano transporte. No lo sabré. No estaré seguro. Por eso no me gusta la ciudad, sino la playa o el campo. Allí todos vamos a cara descubierta durante el día y también en la noche, porque se ven bien las estrellas y la luna. Y no nos mentimos caminando por la gran ciudad.
 
La noche de verano española es bella en cualquier parte donde los edificios no nos abrumen, los semáforos píen a todas horas como los pájaros o los motores estallen al arrancar.
 
Dentro de un rato cerraré los ojos e imaginaré que ha llegado mi tiempo de vacaciones, en el que volveré a encontrarme conmigo mismo, de frente, con la naturaleza como testigo de cargo. Y seré feliz unos días, escribiendo nuevas historias, canciones o poemas, para darlos a conocer, quien sabe dónde ni cuando.
 

Pdta.- Esta entrada ha sido publicada en el diario 20minutos, en su versión papel.


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