jueves, 27 de junio de 2013

QUE ALGUIEN AYUDE AL JUEZ

QUE ALGUIEN AYUDE AL JUEZ (por Lalo Monsalve)

En los momentos en que escribo estas líneas, el tal Bárcenas está declarando ante el Juez Ruz. La expectación es total porque las consecuencias de este caso de supuesta financiación ilegal, supuestos pagos sistemáticos a cargos del Partido Popular y enriquecimiento impresionante de ese individuo (48 millones de euros en Suiza), podrían resultar absolutamente letales para nuestro país.
 
A lo peor, estaríamos ante toda una presunta trama criminal organizada perfectamente, mediante la cual se habrían obtenido concesiones de obras públicas a cambio de cuantiosas comisiones, con las que se habrían pagado presuntos sobresueldos a muchas personas militantes de una formación política, entre ellas, representantes del pueblo español en el Congreso de los Diputados.
 
¿La gente deposita su voto en las urnas para esto?. Se supone que no. Porque, de lo contrario, los votantes también deberían asumir su cuota parte de responsabilidad en lo que está pasando. Lamentablemente, la mayoría de la gente no sabe ni lo que vota ni a quien está votando, ya que las listas de elegibles las elaboran los propios partidos y no los ciudadanos.
 
Desde luego, de confirmarse todas las sospechas, España puede convertirse en el espejo de la corrupción mundial. La confianza de los mercados internacionales en nosotros se derrumbará. El Gobierno debería dimitir en pleno y convocar nuevos comicios.
 
Al Juez Garzón ya se lo quitaron de en medio por un defecto de forma. Algo parecido respecto del Juez Silva en el caso Bankia-Blesa. Por ello, ahora mismo, séase o no creyente, todos deberíamos elevar nuestras plegarias para que la Divina Providencia inspire como es debido al Juez Ruz para que no cometa ni un mínimo error procesal. De lo contrario, si Bárcenas se vuelve a librar de la cárcel y no se llega a esclarecer nunca toda la verdad, estamos perdidos.
 
Lo que está pasando es muy grave y es una lástima que el pueblo no reaccione. Aquí todo el mundo ya sólo piensa en las vacaciones. Pero puede que, a la vuelta, en septiembre, regresemos a un valle de lágrimas.
 
 

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