domingo, 23 de junio de 2013

LA SOLEDAD DEL LÍDER

LA SOLEDAD DEL LÍDER (por Larry Romántico)

Un líder no es una persona cualquiera. Posee unas cualidades especiales que son difíciles de definir, pero se identifican con facilidad, de manera que los demás aceptan sus criterios, propuestas y decisiones, y le siguen casi sin rechistar.
 
Siempre me impresionaron aquellos que sabían ganarse el respeto sin grandes esfuerzos. El gran líder, suele estar dotado de un acusado carisma, una personalidad muy peculiar y, al final, es el único capaz de la cara por los otros, normalmente los más débiles. Sin embargo, hay líderes que son nocivos para la sociedad porque conducen a las masas por el camino equivocado, basándose en su narcisismo y egoísmo exacerbado.
 
A mí me gustan mucho los que lideran proyectos que hacen avanzar al mundo y también los que se preocupan por fomentar el progreso equilibrado, el respeto al medio ambiente, la paz y la justicia.
 
Me apena infinito aquella escena del líder marchando el primero en la lucha, portando la bandera de los derechos individuales y sociales, y que, cuando mira hacia atrás, se da cuenta de que está solo y los demás le han abandonado. Y es que, para liderar y dirigir a un grupo, hay que ser un valiente. Los cobardes, los falsos, los hipócritas y los incapaces no sirven para el seguimiento y apoyo de un liderazgo.
 
Precisamente, en los malos tiempos como los actuales es cuando más necesitamos líderes muy singulares. Las mejores personas, hombres y mujeres, que no se vendan a un postor o a varios. No necesitamos charlatanes, visionarios, locos ni vendedores de humo.

Queremos individuos a los que la gente identifique claramente por su autenticidad, solvencia, competencia, capacidad y dotes intelectuales, personas incorruptibles y comprometidas guiadas por la inspiración de la Justicia Universal, esa que no entiende de Jesucristos, Alás, Budas y otros dioses, pero que, a la larga, resulta inapelable e implacable.
 
Rafa Sánchez, cantante de La Unión, supo evocar los momentos de soledad en los malos tiempos, justo cuando más necesitábamos la adhesión de aquellos que dijeron que estaban con nosotros, y recordó cómo cambia la gente cuando le conviene, a pesar de que un día te dejaron tirado.
 
 
 
 
 
 
 

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